COMUNICADOS

Comunicado de prensa No. 117
jueves 27 de mayo de 2010.

Tatuajes, lenguaje presente en la sociedad

• Dicta investigador de la UNAM conferencia “Etnografía del Tatuaje Carcelario” en la Codhem.
 
El tatuaje está presente siempre en las cárceles  y las sociedades, por eso hay que analizarlo como una historia de vida que se marca en el cuerpo y se va imprimiendo por ciertos elementos, pero que no está fuera de lo humano, señaló Víctor Alejandro Payá Porres, Investigador de la  Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Aseveró que a pesar de la intención de las autoridades por incomunicar a los presos, éstos crean símbolos, lenguajes propios,  decoran las paredes de sus dormitorios, utilizan  chiflidos, miradas, una postura corporal para comunicarse, ya que el lenguaje en la prisión es fundamental, de ahí la importancia que tiene el tatuaje entre los reclusos, ya que se trata de una marca grupal, de una historia de vida.

En su exposición el sociólogo de la UNAM comentó que logró identificar varios temas recurrentes como son los tatuajes de duelo; infantiles; de devoración  y  de identidad, que dejan ver las formas de vida social, institucional y grupal de los presos.

Además de los tatuajes, comentó que en su investigación se encontró con presos que agredían su cuerpo,  y aunque en un primer momento podría verse como  un diagnóstico  de que el sujeto  es masoquista,  cuando se observa en qué momento se hace, entonces esa conducta  tiene que ver con   formas de confrontación hacia la institución  “cuando se agrede a sí mismo, lo hace para a agredir a otro, los  cortes se hacen cuando el sujeto es castigado para que lo  lleven a la enfermería, en un enganche de poder a poder con la institución carcelaria, el sujeto en rebeldía se transforma en el espejo negro de la readaptación pues la pone en entredicho”.

Ante poco más de 200 personas reunidas en el auditorio “Mónica Pretelini de Peña”, de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, Payá Porres detalló que su estudio se realizó en cárceles del Distrito Federal, en donde el trabajo de campo le permitió darse cuenta de los diversos tipos de tatuajes que existen en las prisiones.

Al referirse a los tatuajes de duelo, explicó que se trata de dibujos que tienen  que ver con personas cercanas a los encarcelados que han muerto y no pudieron ir al funeral, o a novias, esposas o familiares que perdieron por diversas causas, “estos sujetos que no pueden ver a sus muertos se los escriben en la piel”.

En cuanto a los tatuajes de devoración, el universitario especificó que son iconos que reflejan el elemento paranoico  y la ansiedad del encierro, principalmente por medio de animales o demonios de enormes fauces.

El Tatuaje Infantil se refiere a  símbolos que remiten a los encarcelados a su edad temprana, por eso se dibujaban personajes de caricaturas, sin embargo la investigación no sólo reveló al tatuaje como un lenguaje tras las rejas, pues los cortes y las cicatrices también juegan un papel muy importante, subrayó Payá Porres.

Al referirse a las mujeres, el investigador  puntualizó que  una gran mayoría  tiene tatuados  a sus hijos en el cuerpo, “los tiene para unir a la familia,  ahí donde la realidad las coloca, aunque también tiene que ver con la  lealtad”.

Para el investigador los presos marcan  su historia en la piel y  tratan de darle inteligibilidad a su mundo desordenado,  “están multitatuados porque quieren darle sentido a la vida, un sentido que los  desborda en sus  emociones”, concluyó.