Comunicado
de prensa No. 055
viernes 12 de marzo de 2010.
Acuden a CODHEM ganadores de concurso de integración de niños con discapacidad
En el Estado de México, alrededor de 10 mil niños que presentan alguna discapacidad han logrado ser integrados plenamente a la educación, y acuden a escuelas públicas donde son parte de la comunidad estudiantil y participan con sus compañeros en toda una serie de actividades de manera cotidiana.
Lo anterior quedó de manifiesto en un foro realizado en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, donde padres de familia, maestros y autoridades de la Secretaría de Educación de la entidad, intercambiaron experiencias acerca de los casos de éxito en la integración de menores con discapacidad.
En presencia de Luis Ángel Jiménez Huerta, Director General de Educación Básica; Gabriela Tamez Hidalgo, Coordinadora del Programa de Fortalecimiento de la Educación Especial y de la Integración Educativa del Gobierno Federal; autoridades sindicales, profesores y personal de la Codhem, los participantes en el foro narraron sus experiencias y describieron el difícil camino que han tenido que recorrer para lograr la integración plena de sus hijos o alumnos en alguna escuela.
Tal es el caso de la señora Luz María Ávila Rodríguez, ganadora del primer lugar en la categoría Padres y Madres de familia del Concurso Nacional “Experiencias Exitosas de Integración de Niños”, que realiza la Secretaría de Educación Pública federal y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
Ella comentó la experiencia de ella y su esposo, quienes tienen tres niños con discapacidad y han luchado de manera permanente para lograr insertarlos en la educación formal.
La madre de familia describió las problemáticas económicas, sociales, emocionales, enfrentadas para lograr sacar adelante a sus hijos, una niña y dos niños de nombres Guadalupe, Gabriel y Ángel.
En su testimonio, refirió la discriminación que sufrió en diferentes ocasiones y las negativas que tenía para que aceptaran a sus hijos en la escuela. Fue a base de mucho sacrificio que logró que su hija entrara al kínder, pero sufrió discriminación, fue calificada como niña problema y le dijeron que tenía que ir a una escuela especial, incluso le comentaron que la pequeña nunca iba a terminar nada, ni lograría nada, pero ella siguió adelante, entre un kínder y otro le daban la misma explicación, no quería llevarlos a una escuela especial pero tuvo que hacerlo.
Al cabo de un tiempo, sacó a sus hijos de esa institución y seguía tocando puertas hasta que hizo contacto con las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER) derivado de lo cual la canalizaron a la escuela Arturo Montiel Rojas de Toluca y ahí hacen estudios a sus hijos. Entonces le dan la noticia de que su hija Guadalupe era candidata para estar en la escuela y sí pudo seguir adelante en su proceso de integración, empezaron todas las prácticas y destrezas para que fuera aceptada.
Actualmente su hija Guadalupe Alondra está en cuarto de primaria, es una niña adaptada a un grupo, lograron lo que nunca habían pensado, ella puede escribir y relacionarse; mientras que su hijo Gabriel –quien era sumamente introvertido- hoy en día habla y expresa sus sentimientos de manera constante; en tanto que Ángel, en breve será canalizado también a USAER, ya sabe los colores, es parte de un grupo y reconoce plenamente la escuela y a sus maestros.
Asimismo, la profesora Alicia Tapia Sánchez, de San Pedro el Alto, municipio de San Felipe del Progreso, acreedora a una mención honorífica en el mencionado concurso, relató la experiencia de vida y de trabajo que tuvo con María del Carmen González Mateo –Carmelita- como ella la llama, una niña que presenta discapacidad motora e intelectual y que anteriormente se veía muy limitada en sus actividades, mostraba dificultad para los trazos de letras y números, así como para recortar y colorear, se le dificultaba ser independiente y tenía poca retención, tenía que ser asistida para vestirse, bañarse, pasarse de la silla a la cama; su madre permanecía en la escuela y junto con su hermano mayor la asistían para asearse y comer.
Ahora, después de varios años de trabajo y esfuerzo, la pequeña tiene nueve años de edad cursa el cuarto grado de primaria en la escuela Ignacio Manuel Altamirano de San Felipe del Progreso, camina ayudada por una andadera o un bastón, baila, habla ante el público, escribe, dirige los honores a la bandera, aprendió a leer y escribir, sube y baja escaleras, no conoce límites.
Además, su llegada fue muy significativa a su escuela, ya que en ella no había instalaciones preparadas para recibirla y ahora las hay, sus compañeros la apoyan, la aceptan y la felicitan constantemente por su esfuerzo y dedicación.
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