El fenómeno de la violencia en las escuelas continúa y tantas son sus variantes como marcados sus contrastes. Como parte de las acciones de la campaña contra la violencia escolar, el pasado viernes 25 de septiembre, el equipo de Comunicación Social de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México acudió a dos escuelas de San Mateo Atenco, en las que el llamado bullying, se vive de formas opuestas.
Cerca de las 10:00 de la mañana la plática sobre el acoso estudiantil, tuvo lugar en la Escuela Secundaria Técnica número 96 “Isidro Fabela”. Al frente de uno de los salones de clase de la planta baja, el escritorio fue acondicionado para soportar el cañón y encima de la pizarra fue implementada una manta para observar con toda nitidez las láminas de la exposición y los videos ejemplificativos de la grave situación que se vive en el mundo y particularmente en México, sobre las tensas y agresivas relaciones de los jóvenes. No hubo necesidad de usar micrófono, el salón era pequeño y había cercanía entre los adolescentes y los expositores.
Aproximadamente 96 alumnos de esta escuela, pertenecientes a dos grupos del tercer grado, junto con las autoridades educativas, escucharon atentamente el desarrollo de la exposición y mostraron sus asombro al ver que el bullying se sigue propagando rápidamente.
Poco a poco, los jóvenes se fueron adentrando en los pormenores del fenómeno, sus formas y conceptos. Que si el primero en investigar fue Dan Olweus; que si el término ‘bullying’ significa tiranizar; que si según la SEP más de un millón de alumnos han denunciado que se venden drogas en su escuela, etcétera. Las miradas permanecían fijas en la pantalla y en los expositores, en medio de ligeros llamados al orden por parte de la maestra.
Unos 30 minutos después, la reflexión se abrió con el llamado a “una mejor convivencia”, tal como lo exhorta uno de los slogans de la campaña de esta Comisión. Por parte de los alumnos, no hubo dudas ni comentarios. Al parecer el tema quedó claro y por fortuna, la exposición cumplió con su objetivo de permanecer en el ideal estado de la prevención, ya que según lo refiere el director de esta institución que alberga a cerca de 850 alumnos, aquí no se han dado casos de violencia, de acoso o de agresiones al interior, la dinámica en la que se mueve la comunidad escolar es tranquila, aunque no dejó de mostrar su preocupación por lo que sucede a las afueras del plantel, por lo que ya ha consensado con las autoridades de una escuela vecina y se ha pedido el apoyo a las autoridades municipales.
El reloj ya rayaba en las 11:30 horas y tras una rápida visita a la Defensoría Municipal de Derechos Humanos de San Mateo Atenco, el camino continuó hacia el CBT “Justo Sierra”. Aquí el fenómeno se vive de forma muy distinta, platicó el director. Se han dado casos de algunas agresiones que incluso han llegado al internet, por lo que aquí, la esperanza de la plática por parte del personal de la Codhem, es que en algo ayude la campaña para contribuir a que no se repitan estas conductas y que los involucrados encuentren una salida mejor a estos conflictos y todos reciban ayuda.
Y en este plantel las cosas fueron diferentes. El público objetivo estaba compuesto por unos 160 alumnos de las carreras técnicas de Mecatrónica y Protección Radiológica, quienes arribaron al auditorio y lo llenaron rápidamente. En medio del bullicio, complicado resultó hallar el punto de contacto, para mantener la atención de un gran sector de la audiencia. Quizá fue la falta de un micrófono de los llamados “de mano” para que los expositores pudieran moverse con más libertad y generar un sonido más entendible del que se logró con el micro instalado en el pódium o quizá fue esa sensación de los viernes, donde ya se cuentan los minutos para irse de fin de semana.
La charla trascendió, en medio de miradas disímbolas, unas que se iban a la indiferencia, otras que mostraban genuino interés y otras más, que no solo eran ajenas a lo que estaban observando sino que incluso manifestaban tedio. A diferencia de la escuela anterior, aquí si fue necesario un mayor esfuerzo por parte de los educadores para mantener la calma entre los jóvenes. Otro punto que hizo contraste con la experiencia anterior, es que aquí no faltó la risa, la burla y hasta un “zape” que le propinó un alumno al otro en plena exposición sobre la violencia escolar. Al final hubo aplausos, no quedaría muy claro si de aceptación o más bien de felicidad por lograr retirarse del recinto. Pero con todo, hubo participación y varias preguntas e inquietudes. Las autoridades educativas indicaron que habían hallado ya algunas situaciones de violencia y eso les preocupaba, incluso solicitaron orientación tanto de la Defensoría municipal de Derechos Humanos como de la propia Codhem.
Tras las preguntas y respuestas, la maestra solicitó a los alumnos un ensayo sobre el tema del bullying y lo expuesto por el personal de la Comisión con valor de dos puntos para su evaluación, en el cual, ellos pudieran expresar la información general del fenómeno, en primer término; una visión personal, sobre qué piensan de la violencia en las escuelas; y finalmente, comentar algunas propuestas para solucionar esta problemática.
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